¿Qué pasaría si pudieras cambiar tu estado de ánimo en tan solo una inhalación? ¿Me creerías si te dijera que incorporando aromas en tu vida cotidiana puedes mejorar tu bienestar?
Puede que suene demasiado bueno para ser verdad, pero sigue leyendo porque te explicaré cómo, incorporando aromas y haciendo unos sencillos ajustes a tus rutinas diarias, podrás transformar la forma en la que experimentas tus días y potenciar tu bienestar.
Las rutinas pueden ser abrumadoras y aburridas, el pasar de los días cuando no traen con sigo cambios ni sorpresas pueden causarnos desazón, y el estrés diario puede irse acumulando poco a poco, generándonos ansiedad y cansancio.
Por esto, es de vital importancia, realizar algunos ligeros ajustes en nuestras rutinas para transformar nuestros días, y procurarnos bienestar. Una forma muy fácil de hacerlo es incorporando pequeñas experiencias sensoriales en nuestro día a día, ya que pueden tener un impacto en nuestro estado de ánimo y en los niveles de estrés.
Activar nuestro sentido del olfato resulta ser una forma fácil y muy importante. Incorporar aromas y tener rituales de autocuidado puede ayudarnos a balancear nuestras emociones y transformar las rutinas diarias en momentos de tranquilidad. Es una manera simple pero a la vez efectiva para mantener nuestro bienestar físico y mental.
¿Cómo es posible que a través de los aromas mejoremos nuestra memoria y regulemos nuestro estado de ánimo?
El olfato es un sentido muy poderoso, actúa como un potente activador de la memoria, y a la vez nos ayuda a regular nuestras emociones y nuestro estado de ánimo.
Para responder la pregunta anterior, primero tenemos que entender cómo funciona nuestro sistema olfativo. Cuando percibimos un olor, los receptores olfativos que tenemos en la nariz, traducen esa información y se la envían al bulbo olfatorio, desde aquí la información se difunde a varias zonas del cerebro, entre ellas el hipocampo, la zona del cerebro vinculada a la memoria. Ahora bien, cuando identificamos un olor, inmediatamente lo asociamos a una emoción, a un sentimiento, así, si olemos algo agradable, instantáneamente sentimos una sensación positiva (ya sea de placer, tranquilidad, gusto, etc.) y lo primero que pensamos es algo como: “hmmm..¡qué bien huele!”. Por el contrario, si percibimos un olor desagradable, nuestro cerebro en vez de catalogar el tipo de olor, nos envía señales que nos producen malestar (sentimos en vez de pensar), la sensación de molestia es inmediata, e incluso nos impulsa a huir de la fuente del mal olor.
El olfato evoca en nosotros emociones, porque activa la amígdala, que es la zona del cerebro más involucrada en las emociones.
La amígdala se activa cuando sentimos una emoción positiva, negativa o neutra. Como el olfato crea esta mágica conexión entre la región de nuestro cerebro encargada de la memoria, y la región encargada de las emociones, es posible que al percibir determinados olores podamos trasladarnos a situaciones ya vividas, y evocar los sentimientos que experimentamos en esos momentos.

También es importante destacar que los recursos neuronales que utilizamos para oler, compiten con los recursos neuronales que usamos para hablar. Esto es relevante ya que, en el momento de percibir un olor, las áreas del lenguaje se retiran, dando paso a la experiencia olfativa, haciendo calmar nuestro diálogo interior.
En otras palabras, nuestro cerebro presta más atención a la experiencia olfativa, silenciando nuestros pensamientos. Y esto es extraordinario ya que nos permite tener momentos de tranquilidad en cualquier instante.
Esta conexión entre los aromas y las emociones puede tener aplicaciones prácticas en nuestra vida diaria, como percibir aromas que se adapten al estado de ánimo en el cual queremos estar, ya sea tranquilidad, energía, alegría, etc. Elegir el aroma adecuado para cada ocasión puede ser complejo y requiere un autoconocimiento y entrenamiento de nuestro olfato. Un aroma específico que te haga relajar, puede ser repulsivo para otra persona. Un ejemplo es el aroma de la lavanda, que puede ejercer un efecto relajante en algunas personas, pero para aquellas personas que no les agrada este olor, les va a provocar malestar y será muy difícil que lleguen a un estado de relajación o calma.
¿Cómo y en qué momento es ideal usar los aromas para potenciar el bienestar?
Al momento de elegir un aroma, ten en cuenta la sensación que quieres evocar al tenerlo presente en tus rutinas, si quieres que te genere calma, que sientas vitalidad, frescura, que te ayude a despejar la mente, etc. Puedes empezar tu entrenamiento olfativo con aromas que ya tengas en tu casa, como por ejemplo, una cáscara de limón o naranja, hierbas y especies de cocina, o puedes salir a un parque cercano y oler las hojas y flores que te encuentres en el camino. Siempre ten la mente abierta, y trata de identificar qué sentimientos te generan los aromas que percibes, qué recuerdos evocas, si son alegres, tristes, o por el contrario no te recuerdan a nada. Identifica aquellos aromas que te agraden y quieras tener cerca de ti, y busca la forma de incorporarlos en tus rutinas.

Ideas para integrar aromas en nuestro día a día

Cuando hayas identificado los aromas, visualiza momentos para integrarlos en tus rutinas diarias, puede ser algo muy básico como elegir el champú con el aroma que te ayuda a despejar la mente, e inhalar el aroma conscientemente en el momento en el que te duchas; o puedes elegir llevar en tu bolso una botella con un algodón impregnado de aroma para crear una pausa de relajación. También puedes inhalar el aroma de tu café o té en determinado momento de tu día y disfrutar de las sensaciones que te generan estos aromas. O tal vez, en las noches puedes esparcir un aroma en tu cama o cortinas para entrar en un estado de calma antes de acostarte a dormir.
Otra idea para incorporar aromas en tu día a día, es designar aromas a las distintas estancias de tu casa. Podrías colocar un difusor de aromas en tu área de trabajo con una fragancia que te despeje la mente; o podrías colocar una vela con un aroma apacible en tu sala, encenderla y dejar que las tensiones del día se fundan junto con la cera; también podrías poner un difusor de aromas en la entrada de tu casa con una fragancia que te relaje. Si es necesario, elige un lugar de tu casa que sea tu “santuario de calma”, un lugar en el que puedas estar disfrutando del presente, mientras relajas tu mente y tu cuerpo, elige un aroma que sea placentero para este lugar.
También puedes utilizar los aromas para incluir momentos de pausa durante el día. Si por ejemplo, tienes un difusor de aromas en tu oficina, no siempre vas a ser consciente del aroma, utiliza los instantes en que percibes el aroma para hacer una pausa, respirar conscientemente, inhalando el aroma y despejando tus pensamientos.
Como vimos, los aromas son muy poderosos y pueden brindarnos la sensación de balance, calma y serenidad.
Permite cambios y se flexible con los aromas que elegiste en la medida que tus necesidades y preferencias evolucionan. La idea es crear una rutina alrededor de los aromas que se sienta natural y que disfrutes, que fluya junto con tu estilo de vida y se adapte a los cambios y circunstancias diarias, que te permita mantener un equilibrio físico y mental.
Aromas para potenciar el bienestar según el estado de ánimo

Te dejamos ideas de algunos aromas que puedes probar para diferentes estados de ánimo, ten en cuenta que, como mencionamos anteriormente, puede que funcionen para ti, o no. Lo importante es que ensayes y conociendo qué sensaciones te generan los aromas que vas probando.
Referencias
El olfato: memoria y emoción. Conferencia impartida por la investigadora científica Nazareth Castellanos, el 11 de mayo de 2022 en el Museo Nacional del Prado. https://www.museodelprado.es/actualidad/multimedia/el-olfato-memoria-y-emocion/daacfc22-4c8f-a8c0-088f-440ebe7af846

