Kodama


Una pieza única creada para llevar armonía a los espacios

Difusores Kōdama

Nuestros difusores son hechos 100% a mano, por lo que cada pieza es única y tiene un sello personal.

Paso a paso te contamos cómo elaboramos cada Kodama.

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Papel japonés chiyogami

Elegimos el Papel

En búsqueda de la mejor opción para nuestras creaciones encontramos un papel que nos atrajo desde el primer momento ya que se adapta magníficamente a nuestro fin último: armonizar los espacios. El papel que cuidadosamente seleccionamos para darle vida a nuestros objetos es Washi Chiyogami, o papel japonés Chiyogami.

Podemos hablar mucho de este papel, desde que es un papel de tradiciones milenarias y que se fabrica de forma artesanal, hasta que por su extraordinaria composición, los aromas se compenetran perfectamente logrando difundirse de forma eficaz en los espacios.

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Creamos la forma

Cada pieza es elaborada 100% a mano. Dependiendo de la forma que queramos dar, realizamos el plegado de los papeles. Luego cada pieza es ensamblada meticulosamente hasta formar la figura que nos interesa.

Para los difusores que tienes forma esférica plegamos 30 módulos, y posteriormente los unimos uno a uno hasta conseguir una figura en 3D.

A este tipo de origami se le conoce actualmente con el nombre de ‘Kusudama’.

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Bolsa para conservar el aroma en los difusores kodama

Incorporamos la Fragancia

Es momento de crear la fragancia y convertir el origami en un difusor de aromas.

Todas nuestras fragancias son creadas y mezclados a mano en lotes pequeños. Según el tipo de producto, la fragancia se impregna en un sustrato mineral y se coloca dentro de una bolsa de tela, o se elabora un gel aromático con ingredientes naturales.

Es así como creamos una nueva entidad: el Kōdama, “esfera de fragancias”.

Inspirados en tradiciones milenarias

En la búsqueda de un objeto especial, que fuera atractivo a la vista, y se pudiera adaptar para conservar el aroma, nos encontramos con dos artes tradicionales japonesas asombrosas y llenas de significado: Origami y Kōdo. Inspirados en estos dos artes, nuestra propuesta es darte la posibilidad de personalizar tus espacios, convertirlos en lugares agradables a los sentidos con un grado de magia y misticismo que evoque equilibrio y bienestar.

Origami

Cuando el papel fue introducido en Japón, plegarlo se volvió un arte el cual conocemos como origami. Este arte estaba asociado a rituales y ceremonias formales, algunas formas eran tan exclusivas que se usaban para designar lugares sagrados.

Kōdō

En la era de Nara (710-792) la creación de perfumes originales se convirtió en otro arte, kōdō, el camino de las fragancias. Los nobles convirtieron en un arte la creación de fragancias haciendo mezclas de incienso para quemar.

Nuestros Kōdama son un reflejo de los Kusudama: bolas hechas en tela, decoradas con flores e impregnadas con fragancias, que servían para “perfumar” el aire de las habitaciones, la ropa y el cabello. Además, se colgaban en las casas para disipar los malos espíritus y las enfermedades.

Obsequiar un Kusudama se consideraba un regalo valioso y refinado.

¿Qué significa obsequiar un Kōdama?

Cuando obsequias un Kodama, estás deseando bienestar a la persona a la que se lo entregas. Le estás brindando una oportunidad para que en sus espacios exista armonía y balance. Principalmente le estás regalando recuerdos memorables, que los aromas se encargarán de crear en su día a día.

Un regalo refinado, diferente, para sorprender y expresar un gran afecto.

Papel japonés chiyogami
Difusor de aromas. Regalo con significado

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