Nuestra inspiración proviene de dos artes tradicionales japonesas asombrosas y llenas de significado: Origami y Kodo, o, el arte de plegar papel y el camino del incienso o de las fragancias.

En el Japón tradicional, todo arte es un camino, una forma de sabiduría.

Cuando el papel fue introducido en Japón, plegarlo se volvió un arte el cual conocemos como origami. Este arte estaba asociado a rituales y ceremonias formales, algunas formas eran tan exclusivas que se usaban para designar lugares sagrados.

A su vez, la creación de perfumes originales se convirtió en otro arte, kōdō, el «camino del incienso» o «de las fragancias”. En la era de Nara (710-792) los nobles se transformaron en expertos creadores de fragancias, haciendo mezclas de incienso para quemar, concursaban para obtener la mejor fragancia. Durante el periodo Heaian (794-1192), se colocaban algunas de estas fragancias en una bola hecha de tela, decorada con flores a las que se les llamó Kusudama (esferas-medicinales), y se colgaban en las casas para disipar los malos espíritus y las enfermedades. Obsequiar un kusudama se consideraba un regalo valioso y refinado.

Kō ≈ Fragancia
Camino

Inspirados en estos dos artes, nuestra propuesta es darte la posibilidad de personalizar tus espacios, convertirlos en lugares agradables a los sentidos con un grado de magia y misticismo que evoque equilibrio y bienestar.


Esenciales para tus espacios

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